En el mundo de las caricaturas chinas pasa que cada cierto tiempo surge de entre la sexualidad reprimida de ciertos autores, obras que logran dar el salto de animes del montón que pasan sin pena ni gloria a series que, aunque tengan cosas del montón, logran hacerse de cierta popularidad que inunda los foros con autismo, virginidad y un odio inconmensurable de sus fans durante algún tiempo.
Nos pasó con SAO, Mirai Nikki, Re: Zero y por supuesto con el anime del que hablaré el día de hoy, al que en los barrios pobres solían llamar “cariñito en San Francisco”... ya saben, educación trunca.
Bueno pues sucede que estudio Trigger y A-1 Pictures vinieron esta temporada de invierno 2018 con esta producción "originajaja" (que no tenía manga pues) que nos llevaba por enésima ocasión hasta un mundo post apocalíptico donde la humanidad se resguarda en ciudades fortificadas de los Klaxosaurios, unas criaturas pedorras con forma de lego que amenazan con extinguir a la humanidad.
Para defenderse de tal peligro, la humanidad emplea a los clásicos mechas de combate, que en esta ocasión llevan por nombre Franxx y que destacan por tener uno de los diseños más ridículos que haya visto dentro de los monos chinos (porque básicamente están diseñados para ser robots waifu), mismos que deben ser pilotados en poses aún más ridículas por parejas de niños/adolescentes que son criados exclusivamente para esa tarea.
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| Amo la sutileza de este equipo de trabajo |
Por supuesto, uno de ellos resulta ser nuestro prota, a quien los creadores muy "disimuladamente" le dieron el nombre de Hiro (pronunciación de héroe en inglés), pero que desafortunadamente no sirve para cumplir su encomienda. Sin embargo, cuando está a punto de terminar en el basurero de niños que no pueden subirse al fucking robot, conoce a una chica pelirosa con el WAIFU tatuado en las tetas la frente, la cual no solo tiene el robot más pro de su mundo, sino que además tiene la vacante para pilotarlo que justo necesita nuestro Hiro para regresar a las andadas y poder salvar el mundo al final del día.
Ojo con eso, porque esta misma fórmula de hacer dramas y solucionarlo en tres segundos lo vamos a estar viendo muuuuy a menudo. En fin.
Con los monstruos amenazando a la humanidad, un sin fin de misterios de aquel mundo del que apenas soltarán prenda los siguientes capítulos y este pequeño Big Brother con 9 pubertos viviendo bajo el mismo techo, empezábamos esta aventura de drama forzado y analogías sexuales baratas que se hace llamar Darling in the Franxx (DITF a partir de ahora).
Aunque este anime despertó polémica debido a su similitud con muchas otras series, no podemos negar que ese tipo de tramas trae consigo ciertas expectativas que deja con ganas de ver sobre qué rumbo tomará la historia y el hecho que la animación del primer capítulo resultará por demás sobresaliente y atractiva «y que además engancharan a la audiencia con ese bait pelirosa» fue suficiente para que muchos lo siguieran semana a semana, y otros más nos aventáramos maratones de horas para tratar de encontrar ese "no sé que" del que todos hablaban en todos los foros.
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| La verdadera razón de porque la gente vio esta serie |
Sin embargo, hace falta más que una animación atractiva y Letterboxing (las líneas negras en la pantalla) para disfrazar la mediocridad como algo bueno o artístico. Y es que cada concepto, cada suceso o tópico que le daba potencial a la serie fue sacrificado para reforzar capítulo a capítulo un romance poco convincente y un drama de proporciones guadalupanas que me estaría sacando ampollas en el cerebro durante su desarrollo, todo acompañado de ocasionales batallas que quedan para el olvido por la falta de riesgo para los personajes, debido a que estos juegan con Rugal en su equipo desde el capítulo 03.
Eso sí, los enfrentamientos como tal podían ser malos, pero la animación en estas lo disfrazaba un poco con esos movimientos dinámicos y explosiones que premiaban el estilo por sobre todas las cosas.
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| Batallas: 0.01 % estrategia; 99.99% explosiones de colores |
Con un inicio petado de insinuaciones sexuales que daban pena ajena, DIF nos trataba de vender una historia de amor, sí, pero con un trasfondo cruel donde estos niños deben arriesgar sus vidas para combatir unas criaturas de las que no saben nada y proteger la paz de una sociedad de la que tampoco se sabe mucho.
El problema es que teniendo grandes conceptos como la distopía de su sociedad, la amenaza Klaxosaurio, la ciencia ficción que involucra mechas de combate y una sociedad que ha dado el paso final en su camino al transhumanismo, podría haber planteado de mejor forma cuestiones como ¿qué es un ser humano? o mínimo la interacción entre estos niños en su paso a la adolescencia, donde no solo deben descubrir los secretos del mundo que les rodea, sino descubrir también su razón de ser, de sus emociones y sus anhelos mientras son tratados solo como simples herramientas.
Desafortunadamente, ese y otros temas quedan relegados a míseras migas de información que sueltan cada 5 o 6 capítulos, o temas que abordan de una forma tan superficial que da risa que quieran que tomemos en serio.
Hay que dejar claro que el problema no es solo que dejaran de lado todos esos temas y que se enfocarán principalmente en el romance y el drama, sino también, que este no se sienta orgánico. Hiro y Zero Two son una de esas parejas que no convencen, esas que se tuvieron que sacar una historia del pasado para tratar de justificar sus sentimientos del presente de una forma rápida, barata y apenas inteligente, pero que funciona para un fandom que se la traga entera simplemente porque "se ven bonitos juntos".
Para ser una serie que sacrificó todo por sus personajes, el resultado ha sido decepcionante, principalmente por el grado de desarrollo que vemos en estos al terminar la serie.
Sí, es cierto que sus diferentes personalidades, aunque arquetípicas, resultan bien para una historia de este tipo y hasta llegan a caer bien. De a poco algunos empiezan a tener cierto protagonismo por momentos (obviamente no más de un capítulo si solo estas de adorno en la serie) para principalmente ir planteando temas interesantes como crisis de identidad, cosificación, homosexualidad o el amor… pero lo hacen a base de forzar todo con la misma maldita fórmula desde el capítulo uno, en la cual de buenas a primeras meten en problemas emocionales a los personajes armando todo tipo de dramitas que son resueltos de una forma lo suficientemente rápida que al final termina por no importar un carajo, como los desórdenes alimenticios del panzón por ejemplo, y lo peor es que algunos de ellos son resueltos por la magia de San Patricio, como el tumor que se revierte en 3 segundos, la transferencia de conciencia de Zero Two al Strelitzia, y el que esta termine convirtiéndose en piedra, o el peor de todos, las oraciones que hacen llegar hasta nuestros protas en el espacio en la batalla final.
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| Ora pronobis |
Al final del día, salvo Mitsuru y Zero Two (con todo y que esta me parece un personaje aborrecible), figuran como lo mejorcito de la serie, cuyo desarrollo mínimo nos hizo ver diferentes lados de su personalidad. El resto ni siquiera es memorable porque terminan prácticamente igual que como los vimos al inicio, solo que con chamacos… pero no, que hayan terminado con hijos no supone como tal un desarrollo. Mención especial a Miku, quien pudo no haber existido en la serie y aun así no hubiera afectado nada.
La mayor parte de los cambios en estas cáscaras vacías que tenemos como personajes se dan a base de resetearlos, y lo vemos desde un Zorome que era un HDP con Hiro al inicio (para después hacer como que no pasó nada) hasta lo que pasa con Ichigo en la recta final, donde renuncia a su amor para prácticamente desaparecer de la historia y dejarle el lugar a Zero Two a lado de Hiro, lo que era una pena porque aun sin ser un gran personaje era el que tenía convicciones más reales y actuaba más acorde a lo que establecía la serie, pero bueno.
Si hasta la primera mitad teníamos un desarrollo un tanto lento y lleno de muchas interrogantes, agárrense, que para la segunda mitad deciden ponerle turbo generando las respuestas a los planteamientos del inicio, desafortunadamente las explicaciones carecían de creatividad y en todo caso terminan valiendo verdura, dando como resultado varias situaciones apresuradas, así como unos antagonistas sin chiste (VIRM) que superaron todavía más el límite de lo insípido que había propuesto en su momento TTGL con los anti espirales.
Por supuesto, solo tirarle piedras a este anime no sería justo, sobre todo considerando que no todo me parece malo, ya que de lo contrario ni siquiera lo hubiera terminado de ver.
Me ha gustado que soltaran poco a poco información sobre su mundo de forma que uno como espectador esta al mismo nivel que los personajes en cuanto a los misterios que rodean la trama, también que estos (los personajes) mínimo tienen el carisma necesario para poder seguir lo que pasa capitulo a capitulo, incluso me ha gustado la idea del mundo que propone y el simbolismo detrás de algunos aspectos en los diseños y el lenguaje que emplea la serie que cuanto menos resulta curioso. No obstante, como ya he dicho antes, me ha decepcionado que no le diera tanto desarrollo a su mundo, que no exista NI UNA SOLA batalla memorable, que le hayan dado una resolución tan mala a los problemas que planteaban, que sea relativamente fácil enfrentar a dos razas ancestrales sin apenas sufrir bajas, porque honestamente a nadie le importan los putos nines y Hiro y Zero Two reencarnan para darnos un final que, si bien resulta bonito de cierta forma, es la pésima culminación de una serie de eventos sacados del orto.
En cuanto al OST, este funciona bien dándole a la historia un poco más de sentimiento y emoción que lo que las mismas escenas valen por sí solas. A eso agrego un ending del que apenas y recuerdo algo y el opening cuya canción pop me encanto en sus primeros 10 segundos gracias a la voz de la cantante, hasta que de pronto y en menos de lo que puedes decir “Levi decapita a Zeke y acaba con el plan de Eren” es estropeada por el ritmo electrónico, con una secuencia animada atractiva que te da lo suficiente para spoilearte el final de la serie.
¿Referencias o plagio?
Ahora, uno de los temas fuertes de discusión de esta serie junto con la waifu war, fueron los conceptos que se usaron para su historia, llegando todo tipo de comparaciones principalmente con trabajos anteriores de este equipo ”creativo” que es trigger y sus raíces en GAINAX.
Que si la trama post apocalíptica otra vez, que si los klaxosaurios eran copia de los ángeles de Eva, que si Zero Two era Asuka, que si APE estaba basado en Seele, los planos calcados en algunas escenas o que las secuencias de transformación era tan Kill la Kill y las batallas tan TTGL, además de los plot twist que ya no sorprenden porque llevan años contando la misma puñetera historia de enemigos que no son enemigos y conspiraciones que buscan hacernos jugo de naranja para hacer del mundo una conciencia colectiva... Pero seamos sinceros, lejos de lo que puedes leer en multitud de comentarios, todos esos elementos no hacen la serie mala como tal, es el cómo los usaron lo que la vuelve mala o en todo caso decepcionante.
Pudiendo haber sido algo realmente digno de mención en esta década que casi termina decidieron terminar como una serie de romance y robots de tres pesos que fue enaltecida por las masas a las que lo único que les importaba era cuál de las dos monas chinas era mejor (era Ichigo).
Por supuesto, al final del día pasa como algo entretenido dentro de lo que cabe, pero eso no quita que también sea decepcionante e innecesariamente larga para lo que mostraron, desperdiciando todo ese potencial que la hubiera puesto como un buen ejemplo que los clichés y los arquetipos en los personajes no son malos si se saben usar para contar una historia interesante, así como que el entretenimiento no está precisamente peleado con la profundidad.
En conclusión...
"Cariñito en San Francisco"... o en Francia, dependiendo de cómo le decían en tu país tercermundista, es una serie que no destacará para quien quiera un buen aprovechamiento del lore y resoluciones, ya no inteligentes, sino que guarden un mínimo de lógica. Por el contrario, le da lo que quiere a sus fans con un buen diseño en la waifu, el romance y drama adolescente, así como los enfoques innecesarios, las insinuaciones sexuales, los misterios de su mundo, las escenas de acción vistosas y un final Disney marca felices por siempre, vamos, que es puro fanservice.
No considero que sea un buen anime, más bien considero que, aunque entretenido hasta cierto punto, apenas y pone un pie fuera de lo mediocre.
Lo considero como una serie para ver con el cerebro apagado y una mente casi virgen de monos chinos, sobre todo para poder ser disfrutada a placer sin caer en molestas comparaciones, por lo que la recomiendo si es que apenas inicias en esto del anime o si es que te acaban de hacer una lobotomía frontal.
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| DITF, best animu ever... |









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